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miércoles, 13 de junio de 2012

Al otro lado: "Pero no miraba nunca"

Al otro lado, de Maurice Sendak.
Traducción: Ellen Duthie
Kalandraka, 2015
Disponible también en catalán, gallego, euskera y portugués en Kalandraka
Título original: Outside Over There, The Bodley Head, 1981























Haz clic aquí para escuchar cómo leemos Al otro lado (en castellano)
(Se nos ha denegado el permiso para compartir las grabaciones en inglés. Si os interesa escucharla, escribidme por email a ytucomololees@gmail.com para que os pase un vínculo privado). 




[Este post se escribió originalmente en junio de 2012, pero lo actualizo hoy, 4 de mayo de 2015, coincidiendo con la publicación de mi traducción al castellano por Kalandraka]. 

Desde mi reacción ojiplática e incluso un tanto insegura la primera vez que leí Al otro lado han pasado casi cuatro años, convirtiéndose primero en uno de nuestros álbumes ilustrados favoritos sin discusión y posteriormente en un delicioso proyecto de traducción. Esto debo agradecérselo principalmente a Sendak, que es el rey de los libros que crecen con cada lectura, pero también en gran parte a mi hijo, que me hizo ver más claro que nunca que los temores de los adultos a lo que puede despertar temores en niños suelen estar basados en... temores de adultos.   

Al otro lado es una combinación perfecta de dos melodías, una visual y otra sonora, que se entrelazan, sugiriéndonos una abundancia de significados repletos de una ambigüedad casi fastuosa. Es magia y nos resulta a todos -niños y mayores- hipnótico. 


El texto

Aida ("Ida" en inglés), una niña de unos 8-10 años, debe cuidar de su hermana pequeña, un bebé, mientras su padre está en alta mar y su madre lo espera con la vista perdida en el horizonte, ausente. "Cuando papá estaba en el mar y mamá bajo la pérgola, Aida tocaba su cuerno mágico para arrullar al bebé, pero no miraba nunca." Cuando unos duendes entran por la ventana aprovechando la desatención de Aida y raptan al bebé, Aida debe afrontar su responsabilidad y lo hace con valentía, saliendo al rescate de su hermana. Pero comete "un gravísimo error" y sale "del revés, por la ventana, al otro lado". Con la ayuda de un canto que le envía su padre desde alta mar, consigue ponerse del derecho y entrar en las cuevas de los duendes (que tienen todos aspecto de bebé), desarmarles con la melodía de su cuerno mágico y encontrar de entre todos los bebés a su hermana para llevársela de nuevo a la seguridad del hogar, donde les espera su madre, con una carta de su padre en la que pide a Aida que cuide de su madre y de su hermana hasta que él vuelva. "Y eso fue exactamente lo que hizo Aida".

Sendak bebe de fuentes tradicionales de cuentos de hadas y juega con ellas para retratar los sentimientos ambivalentes de una hermana mayor hacia su hermana pequeña, su búsqueda interna para identificar y controlar sus emociones y la maduración de su amor hacia su hermana y hacia su familia.


Aborda la responsabilidad (unido al temor al fracaso), la valentía y la supervivencia en un mundo a menudo incomprensible, retratados desde la propia incomprensión de los niños acerca de sus emociones y desde su propio proceso de aprendizaje y adaptación para encajar con y hacerse un sitio entre las demás personas y elementos del mundo. 

El texto original de Outside Over There, que Maurice Sendak dijo haber revisado más de cien veces, resulta  poéticamente hipnótico, con cada palabra, cada sonido, elegidos con absoluta decisión para incorporar toda la ambigüedad y generar toda la confrontación de sentimientos que se pretende, combinándose de forma casi musical con las imágenes.


Las ilustraciones

Al otro lado  llegó después de que Sendak ilustrara los cuentos de los hermanos Grimm, para lo que hizo un viaje a Alemania durante el cual se enamoró "apasionadamente" de los románticos alemanes, según cuenta él mismo. Y con ese sentido del humor tan suyo, explica que Al otro lado es como un cuadro malo de Runge". 

Éstas son algunas de las imágenes que más nos fascinan de Outside Over There. 

Posiblemente la imagen más impactante del libro, con los duendes llevándose al bebé y dejando en su lugar otro de hielo.
"Entonces, llegaron los duendes."





























Aquí vemos a Aida, dispuesta a rescatar a su hermana. Mirad los girasoles, cómo han ido creciendo imagen a imagen y cómo van invadiendo la habitación. Como en Donde viven los monstruos, la vegetación crece con la intensidad de la fantasía, excepto que en aquel libro crecía desde dentro hacia fuera, mientras que aquí viene desde fuera a penetrar el interior del hogar "seguro". 
Aida dispuesta a rescatar a su hermana del rapto de los duendes malvados. 


















Aida cometiendo el "gravísimo error" de salir por la ventana "del revés".
Del revés





















Aida con su cuerno mágico, tratando de espantar a los duendes: 
"Aida tocó una melodía endiablada"




















Camino de vuelta al hogar. ¿Veis el árbol, como parece que acecha? Pero no...
Aida abrazó fuerte al bebé. 




















Las ilustraciones de Al otro lado están tan repletas de detalles, símbolos, referencias y alusiones que no sé si llegan a acabarse. Cada vez que lo abrimos, encontramos algo nuevo.

Podemos analizar lo que vemos por la ventana de la habitación donde están Aida y el bebé. Al inicio vemos unos árboles, con un cielo apacible, ya empezando a atardecer. Cuando se llevan al bebé siguen allí los árboles, pero el cielo ya es nocturno. Cuando ya se han llevado al bebé y Aida sigue sin darse cuenta del cambio, vemos que han desaparecido los árboles y ha aparecido una vista de un barco sobre un mar que empieza a agitarse. Ya para cuando Aida se percata de lo que ha ocurrido, vemos el mar enfurecido y el barco hundido. Aida sale en plena tormenta al rescate de su hermana y para cuando la salva, el cielo está de nuevo apacible, ya amaneciendo.

Podemos contar ovejitas y pastores que aparecen por las páginas de vez en cuando a modo de motivo pastoral. Podemos detenernos en una pequeña casita donde, si miramos con atención, aparece Mozart tocando el piano. Podemos perdernos mirando esos pies tan gigantes que tienen muchos personajes de Sendak. Podemos entretenernos con los detalles del paisaje, de los árboles, del agua, de la hiedra, de las telas, de las miradas. Pero sobre todo, podemos alejarnos un poco, ver la perspectiva completa y dejar que las imágenes nos vayan evocando toda la complejidad de sentimientos que nos generan y disfrutar de ello.

A mi hijo Al otro lado le atrajo visualmente desde el principio y nunca le ha dejado de atraer.


Lectura en voz alta


La primera vez que se lee Outside Over There -hablo primero de la lectura del original inglés- resulta un tanto extraño. Es un texto al que, de primeras, no es fácil encontrarle el ritmo y la cadencia, que parece a veces detenerse donde debe seguir y seguir donde debe detenerse, que juega constantemente con lo que espera el oído (si te esperas una rima, no llegará donde tú piensas que debe ir, sino cuando menos te lo esperas, un poco después un poquito antes, o nunca). Sin embargo, con cada lectura y a medida que se va interiorizando, resulta especialmente bello y poéticamente logrado justo en esas partes que frustraban, extrañaban y chocaban la primera vez. 

Sendak estira las frases como quiere. Como lectora en voz alta, te pierde por un momento y luego te coge de la mano y te devuelve a donde tenías que estar con suavidad, sin darte cuenta. La experiencia de leerlo en voz alta es casi como si te llevaran por un camino que desconoces pero dándote las herramientas para no perderte.

Esta experiencia subjetiva de lectora en voz alta la percibo también en mi más fiel oyente. Desde la primera frase, se deja cautivar y se deja llevar. Es curioso pero mi hijo no me suele interrumpir en este libro, como hace con muchos otros. Si miramos detalles de las imágenes, suele ser en una segunda pasada, después de leerlo entero, como para "repasar" todo el contenido. 


Hay una frase susurrada, un grito de miedo, una canción rimada, varias exclamaciones y finalmente la carta del padre, que sirven para romper el ritmo y mantener la atención más aún.

Outside Over There es un libro muy especial para leer en voz alta.


Acerca de la traducción


Como he mencionado arriba, el texto de Outside Over There es un texto un tanto peculiar. 
 
Si ya en inglés (un idioma flexible, estirable y deformable por naturaleza), extraña la primera vez que se lee, el esfuerzo por reproducir una sensación parecida en el castellano corre el peligro de que “se culpe” a la traducción por la extrañeza que puede provocar.

La tentación sería hacer una traducción más rimada (como optaron por hacer en la versión francesa). Sin embargo, creo que una rima y un ritmo más claro y más cerrado le restaría un elemento que bajo mi punto de vista forma una parte esencial de la obra.

Creo que la peculiaridad del texto es fundamental en las emociones que nos genera el libro. La suavidad, la elasticidad y la fluidez del texto nos mantiene en un lugar donde nos sentimos “seguros” a pesar de lo que vamos sintiendo y de lo que nos evocan las imágenes y el significado del texto. Una rima más cerrada podría restar sutileza y ambigüedad al resultado y pienso que el gran acierto de este libro es toda la ambigüedad que contiene y la ambivalencia que genera.

Por eso he buscado recrear el ritmo, la cadencia y cómo se estiran las frases y el lenguaje, cómo se va constantemente en contra de lo que espera encontrarse el oído (si te esperas una rima, no llegará donde tú piensas que debe ir, sino cuando menos te lo esperas, un poco más adelante o un poquito antes, o nunca). 

Más cosas sobre Al otro lado 

Al otro lado es el tercer libro de lo que Maurice Sendak consideró una trilogía sobre “cómo controlan los niños diversos sentimientos (el peligro, el aburrimiento, el miedo, la frustración, los celos) y logran entender las realidades de sus vidas”. Los otros dos libros que integran la trilogía son Donde viven los monstruos La cocina de noche

Visualmente, los tres libros son muy distintos, pero los tres son ensoñaciones en las que un niño (o niña en este caso) tiene una aventura en la que debe afrontar y superar una serie de obstáculos nunca del todo explicitados antes de volver a la reconfortante seguridad de su hogar (en el caso de Al otro lado), de una cama acogedora (en el caso de La cocina de noche) o de una sopa que sigue calentita (en el caso de Donde viven los monstruos).

Si Donde viven los monstruos fue recibido en su día con cierta aprensión por la percepción de que esos monstruos podían aterrorizar a los niños o porque no condenaba el comportamiento "travieso" de Max, y si La cocina de noche sufrió mutilaciones y taparraberías por parte de personal de bibliotecas y de escuelas malpensados, retorcidos y cortos, Al otro lado posiblemente sea el libro que más ha inquietado y más miedo ha dado, principalmente a adultos.

Yo confieso que la primera vez que lo leí, además de la extrañeza ante el texto, me impresionó un poco todo el libro y me ocurrió algo que nunca me había ocurrido antes con ningún libro. Me pregunté si realmente quería leérselo a mi hijo, que entonces tenía 2 años y medio. Porque era quizás demasiado pequeño para que le interesara, por un lado, pero también confieso que me pregunté a mí misma si era “apropiado”. Es la primera vez que un libro me ha despertado esa aprensión tan instintiva. Y por un momento, lo aparté. Pero esa misma tarde, mi hijo lo vio, lo cogió y me lo trajo y me pidió que se lo leyera. Decidí hacerlo para ver qué tal. Y me sorprendió lo muchísimo que le gustó a la primera, y me pidió que se lo leyera una y otra vez. Varios años más tarde, sigue haciéndolo. Es un libro que le atrae mucho, de una forma casi hipnótica. 

¿Por qué despierta este libro tanta inseguridad entre padres o adultos en general? ¿Incluso entre padres y adultos predispuestos a sentir y pensar de otra forma? Sin duda las ilustraciones y el texto evocan tantas cosas, y tan ambiguas que roza zonas muy incómodas de nuestro inconsciente de adultos.

Pero creo que quedarse en esas cosas que roza para los adultos es quedarse en lo superficial. Como dijo el propio Sendak, “los que leen sólo las capas superficiales suelen ser los adultos; yo creo que los niños leen los significados internos de todo”. (The Art of Maurice Sendak, de Selma Lanes). Y aquí los significados internos tienen mucho más que ver con los sentimientos ambivalentes de la hermana mayor hacia su hermana pequeña. Habla de amor, responsabilidad (motivo de miedo y orgullo a partes iguales) y heroísmo. Habla de comprender las lealtades de uno mismo hacia sus hermanos, su familia, en un mundo lleno de confusión. Habla de la terrible sensación de tener una responsabilidad y de fallar o de cometer un error. Pero también de la esperanza de que incluso el peor de los errores puede remediarlo uno mismo. Habla de la responsabilidad, la valentía, la vida y la supervivencia en un mundo incomprensible. Yo creo que estas cosas tocan directamente a los niños de una forma intuitiva.

Sendak no nos relata lo que siente un niño; nos hace reaccionar ante él. No se convierte en la voz del niño; nos invita a mirar y a sentir; tanto por identificación como por observación. Dependerá de la edad, pero en general imagino que los niños, al leer Al otro lado, podrán sentir una sensación de admiración por Aida, por su valentía, por su heroicidad. Quizás sueñen con tener una capa amarilla igual, o con tener una hermanita. También sentirán un poco de miedo gustoso. De ese que se tapa uno los ojos, pero vuelve a mirar porque no se puede dejar de mirar. Mi hijo en concreto se enfadaba con los duendes y decía que les iba a pegar con un palo en la escena en la que entran por la ventana, en una época en la parecía que todo lo va a solucionar con ese palo imaginario suyo -me alegra decir que fue corta esta fase-). También se enfada con el bebé de hielo. Pero le encanta ver que Aida ha encontrado por fin a su hermanita, y cómo la lleva a casa. 

Los adultos en cambio se pasarán el libro preocupándose por las connotaciones sexuales de Aida retratada como El éxtasis de Santa Teresa de Bernini, de la mención de casamiento del bebé, de la ambigüedad de la expresión “rock the baby still”, que sería literalmente “mecer al bebé hasta la quietud”, difícil de traducir, pero ¿por qué no dice simplemente mecer o dormir -"rock the baby to sleep"? (En la traducción en español finalmente se optó por sencillamente "arrullar" -, así "Ida played her wonder horn to rock the baby still", se traduce como "Aida tocaba su cuerno mágico para arrullar al bebé", por preservar el ritmo). 

Lo fantástico de Sendak es que nunca riñe ni alecciona al niño (excepto de broma, como en Pierre, por ejemplo). Tampoco riñe ni alecciona al adulto que lo lee en voz alta al niño (algo cada vez más frecuente en cierta línea de álbumes ilustrados). Se centra siempre en el proceso interno del niño como algo que tiene que (y puede) resolver el niño por sí mismo. También tiene siempre presente que la infancia es un momento muy confuso incluso aunque se tenga una familia unida y amorosa. Que no hacen falta excusas o justificaciones para explicar por qué un niño puede sentirse desgraciado, confundido o rencoroso. Que lo interesante es que es muy probable que todos los niños se sientan así en algún momento, porque forma parte de su desarrollo emocional y personal. Y que lo interesante está en que el niño se dé cuenta de que está en su poder aprender a entender, expresar y controlar o dejar aflorar sus emociones y sentimientos. Por eso resultan tan reconfortantes y por eso empoderan al niño.     

Acabo con una cita de Sendak sobre Al otro lado: 
"Es básicamente la historia de mí y mi hermana. Ella es Aida y su enfado, o incluso ira, por tener que cuidar de mí. Insinuar eso como parte de una relación en un libro para niños resulta duro porque hay un concepto equivocado de lo que es un libro infantil y de lo que debe contener y lo que no debe contener y de lo que debe tratar y no debe tratar. Y en esencia la idea es que sean sanos, divertidos, ingeniosos y optimistas y que no muestren las pequeñas miserias de la vida real. Pero yo recuerdo cómo era la vida real y no sabía sobre qué otra cosa podía escribir.  


Curiosidades

La película de Jim Henson Dentro del Laberinto se inspiró en Al otro lado (de hecho hay un guiño a Sendak en la película, donde sale Donde viven los monstruos y Al otro lado en la estantería de la protagonista, e incluso en los créditos Jim Henson “reconoce la influencia de la obra de Sendak en su trabajo”.

(c) de las imágenes, herederos de Maurice Sendak. 
(c) del texto, Ellen Duthie. Cópialo o repróducelo pero sé buena gente y cita la fuente (autora y blog).



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